Está aparcar en Nueva York, aparcar en Londres o aparcar en París, pero aparcar en la Tenderina sí que se las trae...
Ayer me acerqué por esa calle de Oviedo y casi me toca aparcar en Colloto. Suerte que hacía una mañana estupenda y pude aprovechar para hacer unas fotos.
El barrio tiene una serie de viviendas que formaban parte de la fábrica de armas que están en muy mal estado. Una pena porque debió ser un conjunto muy guapo.
Hay otros edificios, más modernos, que están pidiendo un poquito de mantenimiento.
Hay muchas razones por las que un paisaje o un lugar cambian ante nuestros ojos. Que llueva o haga sol es determinante para que nos enamoremos o empecemos a odiar un mismo lugar. Seguramente es el motivo principal, pero hay otros. Ir de mal humor, ir con prisas, algún prejuicio... pero para los que nos gusta retratar un espacio, encontrarlo lleno o vacío marca la diferencia.
El miércoles me acerqué a Llanes, no tenía mucho que hacer así que iba pensando en aprovechar para dar una vueltina por algún sitio "fotogénico".
En casa estaba lloviendo y tenía en la cabeza algún paisaje de montaña. El clima en Llanes es complicado, la montaña tan cerca de la playa implica paisajes espectaculares, pero también que hay que tener mucha suerte para que las nubes no se anclen en la sierra.
Pero a la vista está que tuve mucha suerte, mientras en el centro de Asturias estaba nublado, allí estábamos a 22º, sin aire, con el mar como un plato.
El acceso a la playa de Gulpiyuri está en un lateral de la entrada a la autopista por la que iba a salir, así que no tuve que moverme mucho para cambiar montaña por playa. Aparqué arriba y cogí el camino.
No había un alma, una vez bajas al camino no se oye la autopista, sólo los pájaros y mis pisadas en el camino de arena. Ni siquiera el mar que estaba en calma. De repente silencio absoluto, un lujo.
Siempre había ido a Gulpiyuri en compañía de mi familia o amigos, recuerdo un 31 de diciembre con el baño de uno de ellos... ;)
En verano hay quién pone la toalla y en invierno, en fin de semana, nunca falta alguien que va a sorprenderse con esta maravilla de la naturaleza.
Pero el otro día no había un alma, una gratísima sorpresa. Me senté un rato a escuchar, se oía algún pájaro, la mínima ola que mecía las algas en la orilla y el sonido gutural del agua haciendo el vacío en la gruta de entrada del mar entre la peña. Incluso mis pisadas llenaban el espacio.
Estuve haciendo fotos, muchas, pero tenía la sensación de que no era capaz de recoger lo que sentía así que he grabado este vídeo, creo que voy a necesitar algo mejor que el móvil para grabarlos, pero al menos el sonido creo que queda bien:
Ayer tuve la suerte de disfrutar de estas vistas a las afueras de Oviedo, en Latores. Era última hora de la tarde y casi no había luz, pero aún así arranqué alguna foto:
Suelo empezar la semana con visitas de obra, con mal tiempo apetece menos, pero cuando hace sol es buena la actividad, ver cómo van las cosas "reales"...
En la obra siempre aparecen sugerencias y se activa el cerebro para el trabajo ante el ordenador. Que tengáis buena semana!!
Esta mañana aproveché que hacía buena mañana y tenía un par de horas para entretenerme y me escapé con el coche a las afueras de Santiago.
A la altura de Cacheiras me metí por carreterinas sin tráfico. Las zonas más pobladas están más estropeadas y suele ser difícil encontrar rincones con calidad. Pero en cuanto te desvías un poco el paisaje es muy auténtico, prácticamente a 15 minutos de la ciudad.
Las protagonistas del paseo enseguida se hicieron notar, multitud de plantaciones de berzas rodeadas de flores amarillas. Con la luz tan fuerte y baja de invierno a mediodía y la humedad que aún no ha desaparecido, las berzas espigadas estaban guapísimas.
En el camino el ritmo de vida se ralentiza, como dicen por aquí, "a modo":
Xurxo el panadero reparte casa por casa y charla con los vecinos. Yo tampoco llevaba prisa y me lo encontré en dos o tres de mis paradas:
Encontré al final esta casa que fue un aserradero, estaba habitada y la propietaria se asomó a preguntarme, no debe para mucha gente por allí.
Hoy le hice los primeros 250.000 km al coche, haciendo cálculos debo llevar unos 650.000 km conducidos, no está mal, ya podían haber sido todos tan tranquilos como esta mañana...